No hice blog sobre esto, pero creo que debería.
Una asignatura del semestre pasado tenia como proyecto final una intervención en la Biblioteca de la Universidad (obviamente, siguiendo las normas de orden y silencio de las bibliotecas). Creo que gasté todo mi jugo creativo aquí. Tuve una idea que gustó a mis profesoras, me gustó a mí y me resultó muy divertida y me llevó a crear más cosas dentro de mi obra más personal.
Parece una tontería, pero es curioso. La idea es simple; crear cuatro relatos eróticos en formato A6 y esconderlos dentro de los libros que conforman esta biblioteca, concretamente, libros del apartado de teoría de género. Es gracioso como el libro en el que escondo los relatos, me marca un tipo de público concreto. No sería lo mismo irme a la facultad de Economía y esconderlo por algún libro de ahí.
Partí del intentar unir el terreno público con el privado, el correcto con el depravado. A su vez, poner en evidencia que las imágenes artísticas han abusado cruelmente de la sexualidad, escondiéndola bajo misticidad y una cultura aparentemente superior y sofisticada, cosa que nos ha llevado a la actualidad, en la cual seguimos negando la integración de obras eróticas y sexuales en espacios de archivo o investigación artística por ser consideradas de la baja cultura, aquello que no vale la pena ni tiene valor artístico ni cultural. De algún modo, integro mi propia obra erótica vulgar i irrelevante de manera casi clandestina en un espacio que no la quiere. Pero ahí está, escondida.
Llegar con la mente centrada en leer, con un estado mental tranquilo, silencioso y discreto. Abres el libro, y pum. Alguien se ha dejado un librito negro dentro. Lo lees. Es un relato erótico. Te ha pillado con la guardia baja. No te lo esperabas. (O quizá vienes de hacerte una paja y te da completamente igual)
Esta interacción se me hacía extremadamente interesante por sus características inusuales y inconscientes. Quizá alguien lee uno, le da asco y lo tira. Quizá otro se lo lleva a casa, a escondidas, o simplemente se sorprende y se queda hechizado por unos segundos antes de cerrar el libro. Esa es la gracia. El hecho de que yo, como autora, pierda el control total del uso de estos libros. Todo se vuelve una reacción del momento, casi inevitable. Es una forma de compartir y hacer que mi obra se mueva que me parece preciosa. No tiene dinero de por medio, ni comunicación física, es simplemente una experiencia que yo he decidido causar y, a su vez, deja en manos del espectador qué pasará con ese pequeño librito.
En fin, gasté mi jugo creativo. He pensado en la posibilidad de seguir creando y escondiendo más relatos, para esta serie hice portadas que ponían "1 de 4", "2 de 4" y así. Sería divertido llegar al 100 de 100 y que alguien se desespere intentando encontrarlos todos o se pare a pensar que tipo de persona degenerada haría eso 100 veces. Aún así, no sé hasta que punto esto está permitido. Seguramente no hay ninguna ley explícita en contra de esta acción, pero no se hasta que punto quizá se me perseguiría. Queda claro que muy pocos niños acuden a la biblioteca y, aún así, como he dicho antes, el tipo de libro en el que se esconde el relato ya define el target. Así que no sé, quizá simplemente les doy un trabajo extra a lxs pobres empleadxs de la biblioteca. O quizá se lo pasan bien coleccionándolos.
Creo que si llegara a expandir este tipo de interacciones intrusivas, podría llegar a ser bonito. Eso sí, estoy bastante segura de que borraría el contacto que puse o crearía uno de nuevo, completamente vacío, para que sea más difícil ficharme.
A fecha de hoy, una persona me ha contactado. Se encontró uno y le gustó mucho (era uno un poco inteso). No sé quien es, pero tampoco hace falta saberlo. Creo que otra persona se llevó otro, pero no lo tengo muy claro, quizá se traspapeló con otros libros.
Finalmente, mencionar que esos híbridos que publiqué por aquí entre cómic y relato hace ya un tiempo, nacen aquí. En un principio utilicé sólo texto por comodidad y para experimentar con la maquetación, pero luego me lo quise llevar a mi terreno, ya que la idea me pareció muy atractiva.
Pero bueno, eso. Adeu.
PD: No son relatos muy explícitos. Son de ocho paginitas y intentan narrar una situación con un fin sexual. Intenté no depender exclusivamente de la descripción de sexualidad explícita, sino de crear un ambiente, una sensación. Cabe decir que los diálogos estos simples y directos, no me suelen gustar. Ni excitar. Quizá por eso parece que estoy escribiendo poemas bonitos.
PD2: És en català. Potser faci més en castellà.


